Oficialmente, la vida real da asco. No, en serio. Todo mi mundo estaba basado en unos principios determinados, ¿no? Santa Claus no existe (como dijo Dean en Seréis en la tierra, es demasiado bueno para ser verdad), los unicornios son caballos con un colmillo de morsa pegado en la frente, y la gente solo se muere en los libros y películas. La vida real es aburrida y no pasa nada en plan almas abandonando cuerpos. Porque no, porque no pasa, y punto.
Mª Angustias Marcos Medialdea, descansa en paz.
He llegado del funeral de mi abuela con ganas de vomitar y de meterme en la cama hasta que pase septiembre. Tampoco es que fuéramos íntimas ni nada. Vamos, llevaba cuatro años en la residencia con alzheimer. Pero me he puesto enferma al verla en el tanatorio, con esos labios torcidos en una mueca grotesca, como si estuviera enfadada con el mundo. Ella siempre estaba riéndose. La recuerdo en el sofá de su piso diminuto, viendo la tele, siempre sonriendo. Riéndose cada vez que le hablabas, con una vibración en el cuerpo. Escuchando las batallitas de mi abuelo, sacándome unas natillas de la nevera (siempre me ofrecía natillas, tenía como un estante entero reservado para natillas), e incluso después, cuando le hablabas y no tenía ni idea de lo que estabas diciendo, pero se reía para hacerte ver que te escuchaba.
Nadie lloró en el funeral. Supongo que llevábamos todos demasiado tiempo viéndola morir lentamente. En los últimos cuatro meses se había puesto mala tres veces, y sin embargo, esto pasó de repente. Un infarto cerebral, sin aviso ninguno. Sin sufrimiento. Pero nadie lloró por ella...
[Ella tampoco lloró cuando murió su marido. Nunca lo supo. Los tres años en la residencia, creía estar en su casa, era feliz. Una vez no pude evitar preguntarle por él. "¿Mi Antonio? Está en el almacén, ha ido a ayudar. Nunca ha podido estarse quieto. Pero me ha dicho que vendrá para la cena, hoy hay estofado, le encanta el estofado, espérate y le das un beso"]
Todo tan impersonal, y toda mi familia acudiendo solo para ver una caja de madera meterse en un agujero en el suelo. No ha sido como en las películas, ha sido irreal y patoso y con errores y el monje que llevaba la corona de flores se ha caído y ha roto un jarrón de flores de la tumba de al lado. Pero llovía. Esa lluvia era como lo único que tenía sentido. Empezó a llover un par de horas después de la muerte, y estuvieron cayendo chispas hasta poco antes del funeral. Eso sí que tenía sentido, y era lo que pegaba y lo que estaba bien. Esa lluvia. Del resto, no me he enterado de nada.
[Hubo cuatro muertos ayer. En el tanatorio solo había tres salas, y el cuarto tuvo que esperar tres o cuatro horas a que quedara una libre]
En fin. Ya está, supongo. Se queda dos metros bajo tierra, con esa cara de odio hacia el mundo que jamás tuvo en vida. Yo solo espero que vuelva a llover mañana. Solo... despertadme cuando pase septiembre.
Nadie lloró en el funeral. Supongo que llevábamos todos demasiado tiempo viéndola morir lentamente. En los últimos cuatro meses se había puesto mala tres veces, y sin embargo, esto pasó de repente. Un infarto cerebral, sin aviso ninguno. Sin sufrimiento. Pero nadie lloró por ella...
[Ella tampoco lloró cuando murió su marido. Nunca lo supo. Los tres años en la residencia, creía estar en su casa, era feliz. Una vez no pude evitar preguntarle por él. "¿Mi Antonio? Está en el almacén, ha ido a ayudar. Nunca ha podido estarse quieto. Pero me ha dicho que vendrá para la cena, hoy hay estofado, le encanta el estofado, espérate y le das un beso"]
Todo tan impersonal, y toda mi familia acudiendo solo para ver una caja de madera meterse en un agujero en el suelo. No ha sido como en las películas, ha sido irreal y patoso y con errores y el monje que llevaba la corona de flores se ha caído y ha roto un jarrón de flores de la tumba de al lado. Pero llovía. Esa lluvia era como lo único que tenía sentido. Empezó a llover un par de horas después de la muerte, y estuvieron cayendo chispas hasta poco antes del funeral. Eso sí que tenía sentido, y era lo que pegaba y lo que estaba bien. Esa lluvia. Del resto, no me he enterado de nada.
[Hubo cuatro muertos ayer. En el tanatorio solo había tres salas, y el cuarto tuvo que esperar tres o cuatro horas a que quedara una libre]
En fin. Ya está, supongo. Se queda dos metros bajo tierra, con esa cara de odio hacia el mundo que jamás tuvo en vida. Yo solo espero que vuelva a llover mañana. Solo... despertadme cuando pase septiembre.
Mª Angustias Marcos Medialdea, descansa en paz.
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Date: 2008-04-11 02:37 pm (UTC)