ronnachu: ((ST) Spock)
[personal profile] ronnachu
Hoy es el día internacional del Spirk. Hoy hace cuarenta y dos años que salió a la luz Amok Time, el episodio de TOS más slasher de todos los tiempos, y lo celebramos con fiesta y alegría y actualizaciones de Home (come on, come on, do it for me!). Así que traigo un poquito de fic.



Título: La jaula (en honor a The Cage, el piloto. Igual hasta se convierte en tradición esto de que todos los fics hagan referencias a episodios de TOS <3)
Fandom: Star Trek 2009
Pairing: Spock/Uhura establecido, Kirk/Spock preslash.
Rating: PG-13 (por el lenguaje)
Palabras: ~ 7.000
Resumen: Kirk. Spock. Una prisión. Tiempo pasando.
Notas: Las fechas estelares me las he inventado como buenamente me ha parecido, de modo que las unidades se interpretan como días terrestres, y una décima son 2.4 horas. La fecha estelar marca cero con la salida del sol. Olé mis huevos xD

Para cri-cri, obviamente. Go you go! Supera a la fuerza de los elementos y vuelve sana y salva y con un aprobado!


La jaula


3719.3

La puerta se cierra con un sonido seco, cortante, y todo está negro durante unos segundos mientras Kirk se acostumbra al cambio de luz. Ello no le impide lanzarse a aporrear la puerta, en la dirección general en que ha visto desaparecer la luz, como si le fuera la vida en ello.

–¡Sacadnos de aquí! ¡Esto no va a quedar así! Soy el capitán James T. Kirk de la nave USS Enterprise. De la Federación, ¿me oís? No creo que os convenga tener a la Federación como enemigos. Vuestro planeta está en peligro de invasión, no sabéis con quién os estáis enfrentando, ¡podemos ayudaros! ¿¡Me está oyendo alguien?!

Pasa un buen rato hasta que se rinde, dejándose caer en una esquina de la celda, y echa un primer vistazo a su alrededor. Es una cabina, de unos tres metros cuadrados, lisa y aséptica. Paredes grises, techo gris, suelo gris. Una luz suave de dudosa procedencia lo ilumina todo (de gris) y da un cierto aspecto de irrealidad a la escena. No hay ventanas, ni fisuras, ni un resquicio por el que pueda pasar el aire. Sólo la puerta –lisa, de metal, con una trampilla en la parte baja que sólo se abre hacia el interior– y dos protuberancias horizontales de la pared, una a cada lado de la celda, que pueden considerarse las camas más feas –e incómodas, pero en eso se fija después– que ha visto Jim. Y ha visto unas cuantas.

–¿Te he dicho alguna vez lo mucho que odio a los klingon?

Spock no levanta la mirada de su examen minucioso del suelo.

–Recuerdo que ha mencionado algo al respecto, sí.

–Bien. Me alegro. Lo reitero.

–Lo tendré en cuenta para futuras referencias, capitán.

Kirk se pasea un poco por la celda, sintiéndose como un león enjaulado. Uno muy, muy enfadado y con ganas de morder carne klingon. Bueno, morderla no, debe de saber fatal. Pero no diría que no a un par de puñetazos. Cabrones. Se creen que pueden llegar a su reunión diplomática a interferir en su misión, en un planeta que iba a ser suyo. No suyo suyo, pero… Cabrones.

–¿Qué haces? –pregunta, porque en su cabeza hay mucho ruido pero fuera todo está en silencio, y el contraste le pone nervioso.

–Busco un punto débil en la estructura que proporcione una posibilidad de huida.

–¿Hay suerte?

–Negativo.

Obviamente. Kirk se deja caer en una de las camas. Se tumba. Refunfuña un rato contra los klingon y la estúpida manía de la Federación de ponerles planetas enteros en bandeja, aun conociendo los riesgos. Vuelve a sentarse. Se levanta y va hacia la otra. Juega con sus pulgares.

–¿Qué cama quieres, Spock?

–Me es indiferente.

–Nah, eso es lo que siempre se dice. Elige una.

–La de la izquierda.

–¿Por qué? ¿Qué le pasa a ésta?

–Usted ya está sentado sobre ella.

–Sí, pero si te pregunto es para que sepas que puedes elegir la que quieras.

–Dado que me es indiferente, he escogido la que acarrea menos problemas de movilidad. Es decir, aquélla que está libre.

–Podemos turnarnos, si quieres.

–No le encuentro la lógica a su idea, capitán. Ambas son exactamente iguales. Por otra parte, mantengo mi confianza en la posibilidad de que salgamos de aquí antes de vernos obligados a dar utilidad a las camas.

–Mejor, sí. Te dejo buscar, entonces.

–No se preocupe, soy más que capaz de realizar mis observaciones y conversar con usted al mismo tiempo.

Esa declaración sólo sirve para hacer aún más incómodo el silencio que la sigue. Kirk cambia de postura unas cinco veces por minuto, sin poder estarse quieto. De todos los tripulantes con los que podía haberse quedado encerrado, tenía que ser Spock.

–Pero no son iguales –insiste, casi enfurruñado–. Una tiene la pared por la izquierda, y otra por la derecha.

Spock levanta la mirada un segundo, para dedicarle su alzamiento de ceja registrado (versión “no me puedo creer que los humanos hayáis sobrevivido tanto tiempo a base de irracionalidad”).

–Si quiere cambiar ese hecho, no tiene más que colocarse en el otro sentido sobre la cama.

–Mira, ahí tienes razón –tiene que admitir Kirk, y se da la vuelta para colocar los pies donde la cabeza. Los dos lados son igual de incómodos. Va a ser una estancia muy larga. Especialmente si estos silencios siguen extendiéndose.

–No encuentro defectos, señor –dice Spock al fin–. Me temo que tendremos que esperar ayuda exterior.

–Bueno. Ya nos encontrarán. Sólo tienen que darse cuenta de que tardamos demasiado, retomar las conversaciones con la alta clase política de Sargo VII, darse cuenta de que los klingon están más cerca de la cuenta, abandonar las conversaciones para empezar a hacer cosas ilegales, descartar los seis planetas de clase M en que podríamos estar, encontrar la trampilla hacia la prisión, llegar hasta nosotros y cargarse la puerta. Pan comido.

Spock levanta una ceja.


3719.4

–Klingon tenía que ser. No podemos enfrentarnos a, no sé, las chicas verdes de Orión rebelándose contra la flota. Qué va. Tíos feos con barba y sin sentido del humor. No tengo nada en contra de las barbas, pero ellos no tienen la clase suficiente para llevar algo así. Alguien debería decírselo. Recuérdame que se lo diga la próxima vez que vea uno.

–Trataré de recordarlo.

–Éste es el tercer planeta del que se apoderan delante de mis narices, Spock, ¡el tercero! ¿Te parece bonito?

– “Bonito” no es el término que yo emplearía.

–No entiendo cómo se las apañan. La cosa es que los convencen, Spock, primero los convencen y luego se instalan y los esclavizan con su consentimiento. ¿Por qué siempre eligen a los klingon? ¡La Federación puede protegerlos!

–La idea de la protección de Klingon es una promesa difícil de rechazar para diversos gobiernos que ya se ven enemistados con la Federación a causa de sus disputas internas. En casos como el de este planeta, la evidente tecnología avanzada podría verse frustrada por la mediación de la Flota Estelar debido a los tratados armamentísticos; bajo gobierno Klingon, en cambio, se encuentran en perfectas condiciones para continuar su desarrollo. Por otra parte, la especie que nos mantiene prisioneros guarda ciertos lazos evolutivos con los klingon que la hacen más proclive a aceptar sus aparentemente beneficiosas ofertas. Por supuesto, no se puede obviar una infinitud de otros factores como los político-sociales y las luchas internas entre clanes, pero la probabilidad de que los sargones aceptasen nuestra oferta se veía altamente comprometida, como ya calculé antes de bajar a tierra.

–Se te olvidó avisarme de que iban a encerrarnos en una caja de zapatos. Si lo llego a saber, me traigo a Bones. Al menos con él podría mantener una conversación normal.

–Lamento no cumplir sus expectativas, capitán. Me he limitado a responder su pregunta.

–Sí, bueno. Era una pregunta retórica.


3719.5

–Hace calor, ¿verdad? Tengo calor.

–La temperatura es efectivamente algo elevada para estándares humanos.

–Igual eres tú. Eres una estufa humana, no sé si te lo han dicho antes.

–No lo han formulado de esa manera. Aun así, mi posición en el otro extremo de la habitación, y las comparaciones de temperatura a lo largo del día, no sugieren mi responsabilidad. Yo diría que tiene que ver con la delgada atmósfera, que no filtra del mismo modo que la terrestre la energía procedente de los soles. Es probable que, una vez caiga la noche, experimentemos un brusco descenso de las temperaturas.

–Genial. Por lo menos tenemos variedad. Espero que nos den de comer. Nos darán de comer, ¿no? Son lo suficientemente civilizados para eso. ¿No?

–No dispongo de datos para elaborar una respuesta.

No dispongo de… ¿No puedes hablar normal, tío? ¿Dónde aprendiste estándar?

–El sistema educativo vulcano lo incluye desde los cinco años de edad, junto a otros diecisiete idiomas.

–¿Y no os enseñan a distinguir el lenguaje burocrático del que se usa en la calle?

–Encontramos que un vocabulario rico y complejo es más adecuado para expresar la cadena de pensamiento inherente a la mentalidad vulcana.

–Es decir, que piensas en pedante.

–Si lo quiere expresar así, señor.

–Por lo menos deja de hablarme de usted. Eres mi compañero de celda, no es apropiado. Cualquier otro estaría haciendo chistes sobre pastillas de jabón, y tú me llamas “señor”. Es raro.

–¿Pastillas de jabón?

–Olvídalo.


3719.7

Jim da vueltas sobre su cama/protuberancia de la pared. Está bastante convencido de que, diga lo que diga Spock, él se ha pillado la peor de las dos. Pero está dispuesto a ser magnánimo al respecto. Es el capitán, y eso implica sacrificios que es capaz de realizar por el bien de su tripulación. Eso sí, espera que le den alguna medalla cuando los rescaten.

Pared a la izquierda. Pared a la derecha.

Sí que hace frío, sí. Maldita atmósfera y malditas celdas sin calefacción. ¿No son una civilización increíblemente avanzada? ¿Por qué no ponen radiadores? Si le dan una hoja de reclamaciones les va a decir un par de cosas, a los sorgones estos. Que mejoren los replicadores de comida, para empezar, y repartan un menú. No es como si tuvieran que cocinar, por el amor de Dios. Sólo tienen la opción de ese puré de algo que parecen patatas alienígenas. Ni siquiera venía con una lista de ingredientes. Puede que incluso llevara componentes alergénicos. O carne. Ahora que lo piensa, no sabe si Spock es vegetariano por alergias, por costumbres vulcanas, por razones morales… Sí sabe que es vegetariano, eso es fácil de ver en el comedor de la nave. No es que le mire mientras come, pero tiene buenas dotes de observación. Debería preguntárselo.

Pared a la derecha. Pared a la izquierda. Boca abajo. De lado, mirando hacia Spock. Sí, así se está un poco mejor. La pared a su espalda aún está cálida, probablemente dé al exterior. Tal vez sí que tienen calefacción por las paredes.

Spock no respira. ¿Respira? Parece que sí, pero su pecho apenas se mueve. ¿No latía más rápido el corazón vulcano? ¿No debería notarse? ¿Eso es verde-vulcano, o verde-muerte-por-envenenamiento-cárnico? Claro que ponerse verde no debe de ser un signo de enfermedad para él, sino de… ponerse rojo. Así que tal vez se ponga rojo cuando está enfermo. Y ahora no está rojo, así que Kirk puede deducir que está bien. Es bastante lógico. Además, eso parece su pecho subiendo y bajando. Es leve, pero está ahí. Sólo hay que fijarse mucho. Se nota un poco en la nariz.

Debe de ser la postura, que le da mala espina, todo recto y estirado, con las manos unidas sobre el pecho. No pierde la elegancia ni para dormir, el tío. Y no se mueve. ¿Soñará algo? Tiene un montón de emociones reprimidas, ¿no? Puede ser que lo acosen en sueños. Igual tiene sueños húmedos con Uhura, y por eso está tan verde.

Joder, hace frío. Estúpido Spock y su calor corporal. Si fuera Bones se metería en su protuberancia. Que comparta, por lo menos. O que tenga frío con él y no pueda dormir. A este paso, se va a pasar la noche mirando a Spock. Nada bueno puede salir de ahí.


3720.0

Despierta de mal humor, pensando que tiene que cambiar con urgencia su colchón y esperando que Bones esté del mismo mal humor que él, porque tiene ganas de discutir con alguien y el médico es el único con que puede pelear sin correr riesgo de que vayan a chivarse a Starfleet. Tendrá que escapar de Spock, pero seguro que puede inventar algo para saltarse la…

Recuerda dónde está de forma vívida y repentina, cuando al tratar de acurrucarse entre sus sábanas se cae al suelo.

–¿Jim? ¿Te has malherido?

Se limpia la baba de la barbilla antes de levantarse y tratar de estirarse un poco la camiseta.

–Mierda. Como si no me doliera ya la espalda con esa cosa… –repara en Spock, que también está tirado en el suelo (voluntariamente en su caso, al parecer), con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas. Su ropa no está hecha un desastre. Ni una arruga. Es algo sobrenatural, Jim lo ha visto revolcarse por el suelo en luchas cuerpo a cuerpo y levantarse hecho un pincel. Tal vez sea la temperatura de su piel, que actúa como plancha–. ¿Qué haces?

–Te observo para comprobar si tu estado es grave.

–Quiero decir, ¿qué hacías?

–Meditaba. O lo intentaba, al menos –alza una ceja en su dirección, y Kirk se encoge de hombros. No le gusta mucho la expresión de Spock, es demasiado cerrada. Incluso para él. Será la meditación.

Se frota la nuca un rato, compadeciéndose de sí mismo, y luego hace unos estiramientos. La mirada serena de Spock, fija sobre él, empieza a ponerlo nervioso, así que trata de buscar un tema de conversación.

–Y… ¿Sueles meditar por las mañanas?

–En realidad, es una actividad más adecuada para el final del día –contesta fríamente–. Sin embargo, tu presencia ha alterado mis horarios, que han debido ser adaptados a las horas de sueño humanas.

Ouch.

–Te molesto.

–Resulta difícil entrar en un trance meditativo con una presencia constante que proporciona distracción.

Te molesto.

–¿A qué hora crees que servirán aquí el desayuno?


3720.1

–¿Qué crees que está pasando ahí fuera?

–Tendrás que ser algo más concreto, Jim.

–Ya sabes, fuera. La Enterprise, Scotty dando las órdenes, el politiqueo del planeta. ¿Tendrán alguna ONG? Igual Amnistía Universal está tratando de liberarnos.

–Me temo que mi información sobre la actividad exterior es muy limitada en estos momentos, debido a nuestro aislamiento involuntario. Parece apropiado conjeturar que a esta hora en la nave ya se han percatado de nuestra ausencia prolongada, y han enviado un equipo a la superficie de Sorgon VII para acudir en nuestra búsqueda.

–Más les vale reconocer a los klingon. Casi nadie en la nave ha tenido contacto directo con ellos…

–Seis oficiales, sin incluirte, estuvieron presentes en las dos misiones en que nos hemos visto enfrentados a ellos… y regresaron a la nave.

Kirk aprieta la mandíbula, repentinamente tenso.

–Son todos tan jóvenes. Con tantas cosas por delante.

–Igual que tú.

Jim lo mira un momento, tratando de no sonar como un padre preocupado, sino como el colega enrollado que es para su tripulación.

–Lo están haciendo… Lo estamos haciendo bien.

–Sin duda.

–Somos un puñado de cadetes graduados antes de tiempo. Nadie se fiaba de nosotros, pero les estamos demostrando lo que valemos.

–Por lo que tengo entendido, la USS Enterprise va de camino a convertirse en el buque insignia de la Federación, con una tripulación joven y moderna que representa el cambio, el futuro.

–Bien –por alguna razón, le parece muy importante que Spock comprenda lo que están consiguiendo, lo que son–. Nos van a rescatar de aquí. Lo sabes, ¿verdad?

–Después de cuatro meses a bordo y veintisiete misiones con éxito, me inclino a pensar que tal es la solución más probable.


3721.2

–¿Spock? ¿Qué pasa, qué miras? ¿Tengo algún bicho? Oh, mierda, seguro que es venenoso, ¡no estoy vacunado! Quítamelo, Spock, ¡quítamelo!

–No ocurre nada por el estilo, Jim.

–… Ah. Joder, qué susto. ¿Por qué me das estos sustos?

–Lamento el malentendido. Me limitaba a observar que has rasgado tu camiseta, en la zona del omóplato izquierdo. Me preguntaba cómo habrías logrado tal hazaña.

–Hm, es verdad. No me había dado cuenta, ha debido de ser al caerme esta mañana.

–Pareces tener una cierta facilidad para dañar la ropa.

–Nah, es sólo que me muevo mucho.

–Y en los ambientes inadecuados, sería tal vez apropiado añadir.

–Eh, yo no voy buscando problemas.

–Aun así, tienes una inusitada capacidad para encontrarlos.

–Podría ser. Así es más divertido, de todas formas. Seguro que no había tanta aventura en tu vida antes de conocerme, ¿eh?

Spock inclina la cabeza en un gesto que no es exactamente una afirmación, ni exactamente una negación. Kirk se pregunta cuál es la lógica de un movimiento tan ambiguo.

–Ciertamente era más tranquila. Y en cambio yo, incluso ahora, suelo salir de nuestras… aventuras, con algo de dignidad en cuanto a vestimenta –parece genuinamente curioso, por algo en lo que Kirk ni siquiera se había fijado. Echa un vistazo a la ropa de Spock y resopla.

–Ya, bueno. Yo tampoco entiendo cómo puedes llevar aquí tres días y no tener ni una sola arruga en la camiseta. Ni una mancha. Ni siquiera sudas, seguro.

–Los vulcanos están acostumbrados a temperaturas bastante más elevadas que las que podemos encontrar en este planeta.

–Debí haber supuesto algo así.


3721.6

–Jim, ¿te encuentras bien?

–¿Eh? Sí, claro, ¿por qué?

–No pareces cómodo con el estado de tu espalda.

–Ah, eso. Me duele un poco. Pero no es nada, sólo necesito una cama de verdad.

–Me temo que eso no será posible durante un periodo indeterminado de tiempo. Mientras tanto, tal vez deberías encontrar una solución provisional.

–Estoy bien, en serio.

–Las continuas alteraciones en lo que respecta a tu posición no resultan tranquilizadoras –¿era eso un “me pones de los nervios con tus posturitas”? –. ¿Te resultaría útil un masaje?

–Un masaje. Ya. Claro. Y quién me lo va a dar, ¿tú?

Spock alza una ceja, y a Jim le da un ataque de risa. Uno pequeñito. Se recompone rápidamente.

–En Vulcano, el sistema educativo incluye todo tipo de actividades tanto intelectuales como manuales, para incentivar el desarrollo cerebral. Nuestras manos están muy interrelacionadas con los centros nerviosos, por lo que son un aspecto altamente considerado y trabajado.

–Admítelo, Spock. Quieres meterme mano.

–No es tal mi intención, por lo cual no veo razón para admitirlo. Existen diversos tipos de contacto, y el de un masaje es estrictamente medicinal.

–Lo entiendo, no te creas que no. Al fin y al cabo, aquí estamos tú y yo solos. Uno se fija en las cosas, y… en fin, yo no soy exactamente el capitán más viejo de la flota. Es comprensible.

–Jim, no me gustaría que aceptaras mi ofrecimiento como algo que no es.

–Oh, no, claro que no. Te sigo, Spock –le guiña un ojo–. Adelante.

Se quita la camiseta deliberadamente despacio, jugando, y se lanza a la cama de Spock ante la aún arqueada ceja izquierda de éste.

–¡Ven a por mí!

–Túmbate boca abajo sobre el suelo, por favor.

–Vaya, vamos directos al tema –Jim obedece, y Spock se sienta sobre la parte baja de su espalda. Jim iba a hacer un chiste, está seguro, pero entonces unas manos aparecen sobre su espalda y se le olvida.

–Me temo que éste no es el entorno apropiado para la actividad. No tengo acceso a las velas aromáticas ni a los aceites vulcanos que serían convenientes –y ahí Jim debería decir algo porque venga ya, aceites, pero las manos de Spock alcanzan un punto cerca de su cuello y el gemido que suelta debería ser de broma pero no lo es. Rápidas y ligeras o lentas y pesadas, las manos van cambiando de ritmo y dirección, moldeándolo como si fuera plastilina. Se siente como plastilina, más relajado de lo que recuerda haber estado en cuatro meses, y espera no quedarse dormido porque hay un tío sentado sobre su culo y eso diría poco de él. Su libido tiene una reputación intergaláctica, después de todo. Dios, espero que esto no salga de aquí. Como a Scotty se le ocurra este momento para echar la puerta abajo, tendrá que matarlo.

–¿Spock? –habla, unos cinco minutos después de que el masaje haya terminado, aún tirado en el suelo y sintiéndose como si acabara de echar el mejor polvo de su vida. Y además le hubieran dado un masaje.

–¿Sí?

–Creo que voy a despedir a Bones y meterte a médico. O… no, a ver. Que Bones se quede para el resto de la nave, tú vas a ser mi masajista personal. Te subiré el suelo.

–Me gano la vida bastante bien, pero gracias por el ofrecimiento.

¿Era eso una…? Nah, no puede ser. ¿Una sonrisa? ¿Spock? Apenas se nota, es más bien un ligero movimiento de labios y un brillo en los ojos. Puede habérselo imaginado.

La trampilla de la puerta elige ese momento para abrirse y dejar pasar dos platos de más puré de “patatas”. Jim recoge el suyo y se arrastra hasta una esquina de la celda para apoyarse en la pared sin perder contacto con el suelo.


3722.0

Al tercer día, Jim despierta antes que Spock. Mira alrededor tratando de averiguar qué es exactamente lo que le ha hecho abrir los ojos, pero todo está igual que siempre. La misma luz –algo más clara a estas horas–, el mismo gris metálico por todas partes, la monotonía de este diminuto espacio vital que de repente se alegra bastante de compartir con Spock. Sin él, seguramente se habría vuelto loco ahí encerrado. Y, quién lo iba a decir, podrían salir de esta celda con algo más de confianza.

Se acomoda sobre su cama, poniendo la cabeza sobre el brazo izquierdo, y trata de no hacer mucho ruido para no molestar a Spock. Es entonces cuando se da cuenta de que su compañero no tiene su acostumbrada pose rígida.

Sus manos se entrelazan en el pecho igual que ayer, pero su cara está casi desfigurada por una expresión de dolor. La frente arrugada, los labios fruncidos, los ojos moviéndose bajo los párpados cerrados.

Jim se levanta y se acerca, acuclillándose junto a la cabeza de Spock.

–No… –murmura éste, y sus manos se cierran en puños de repente, con fuerza. Demasiada fuerza; Jim ve una gota de espesa sangre verde deslizarse por la palma de su mano.

Al parecer, los vulcanos no tienen sólo sueños, sino también pesadillas. Jim puede adivinar de qué trata ésta en concreto. Coloca una mano sobre las de Spock, cubriéndolas, refrescándolas. No está muy seguro de qué hacer, pero quiere hacer algo; así que habla, muy bajito, tratando de no despertarlo.

–Spock. Tranquilo, Spock, shhhh. Está bien, no pasa nada, no estás solo… –la fuerza de sus manos disminuye, y un hilo de sangre verde se desliza hacia la muñeca de Spock. De pronto a Jim se le pasa por la cabeza que tal vez su madre le hablaba así, una presencia reconfortante a su lado. Algo se encoge en su pecho–. Joder, Spock. Siento que esos hijos de puta se cargaran tu planeta.

Ha levantado demasiado la voz; la cara de Spock se serena un poco, y Jim no quiere estar tan cerca cuando despierte. Demasiado íntimo para su gusto, y tampoco cree que Spock vaya a apreciarlo. Así que vuelve a su lado de la celda y se tumba de cara a la pared. Probablemente es inútil –es vulcano, seguro que puede oler sus ondas cerebrales y determinar hasta su estado de ánimo–, pero unos minutos después oye a Spock iniciar la letanía incomprensible de la meditación, y nadie hace ningún comentario.


3722.6

–Spock, estoy cansado. Voy a dormir.

–Muy bien.

–Lo digo por si te apetece meditar, por la noche, antes de… bueno, que no te voy a molestar, ¿vale? La celda es tuya.

El vulcano le dirige una mirada entre extrañeza y apreciación.

–Tal vez sea adecuado. Gracias, Jim. Buenas noches.

De espaldas Spock, Jim tarda horas en conciliar el sueño, pero no se mueve, ni hace ruido, ni da paso a sus preguntas estúpidas.

Spock, siento no haber impedido que esos hijos de puta se cargaran tu planeta.


3723.1

–… así que va el idiota de Bones y me dice “maldita sea, Jim, soy médico, no mecánico” –Kirk imita la voz ronca del doctor bastante bien, en su propia opinión–. “No puedo arreglarle los circuitos al primer bicho de metal que te encuentras”. Y me dije “pues igual necesito un mecánico”, así que cogí y la llevé a la sala de motores. Scotty la tenía de pie y funcionando en veinte minutos. Una preciosidad, todavía la tengo guardada en una esquina de la sala de motores esperando algún planeta con carreteras donde estrenarla, pero al menos está viva. Es un genio, este Scotty, con razón le dejo que le ponga las manos encima a mi chica…

–¿Tu chica?

–La nave, quiero decir.

–¿La consideras de una manera romántica?

–Probablemente no de la forma en que estás pensando, Spock. Pero ahora mismo la quiero bastante más de lo que he querido a ninguna otra, eso te lo aseguro. Y llevo con ella bastante más tiempo…

–¿Nunca has pasado más de cuatro meses y veintisiete días involucrado en una relación sentimental?

–¡Spock! ¡No me has dicho las horas!

–Si es un dato relevante, estamos hablando de unas diecisiete horas y cincuenta y cuatro minutos.

–Ah, menos mal. Empezaba a creer que perdías facultades.

–Jim, tal vez no sea apropiado desarrollar un profundo apego hacia la nave. Eres el capitán más joven de la flota, posiblemente serás transferido a distintas naves a lo largo de tu vida. Un cariño profesado con fervor puede llevar a…

–Spock, no trates de psicoanalizarme, ¿quieres? Odio cuando la gente hace eso.

–Es parte de mi trabajo.

–Bueno, pues lo haces mentalmente y luego me mandas un informe. Podrías preguntarme cosas disimuladamente, como si fueras, no sé, un amigo cotilla, y no un puto loquero. Tenía uno de ésos en el instituto, decía que tenía que concentrar mi ira y devolverla en forma de beneficio a la sociedad, o alguna mierda sí. Se la devolví en forma de media docena de huevos en los bolsillos traseros del pantalón.

–¿Por qué creyeron que era conveniente tu asistencia a un psicólogo?

–Oh, ya sabes, genio incomprendido. Un día sacaba un tres, y al siguiente corregía a la profesora en sus explicaciones de física. Creían que tenía problemas familiares.

–¿Los tenías?

–No sé. Supongo. Pero era pereza, más que otra cosa. Y presentarme a exámenes después de haber pasado la noche de fiesta tampoco ayudaba mucho.

–¿Por qué hacías tal cosa?

–¡Y yo qué sé! –Jim está a la defensiva y lo sabe, pero Spock hace francamente mal eso de ser el amigo cotilla. Más bien parece un forense tratando de descuartizar a su víctima para comprenderla desde dentro, con esa mirada intensa y ese rostro inexpresivo–. Me aburría. No tenía sueño. No me importaba. No quería estar en casa mientras mi madre y Sam gritaban. Había chicas.

Jim tiene ganas de hacer algo, pero no sabe si es abrazar a Spock o pegarle un puñetazo.

–Fascinante.

No, definitivamente es el puñetazo.


3723.8

–Pst. Spock.

–¿Sí?

–¿Estás dormido?

–No veo la lógica de esa pregunta –ya, bueno–. ¿Qué deseas?

–No, es que no tengo sueño. Me aburro. ¿Tú tienes sueño?

–Los vulcanos necesitan menos horas de sueño que los humanos.

–Ajá.

–¿Cuál es la razón de tu insomnio?

–A saber.

–¿No conoces las causas de una irregularidad en tu metabolismo?

–Eh… ¿No?

–¿Es ésa una característica tuya, o un rasgo general en tu especie?

–Pues yo diría que es bastante normal. La gente se siente mal, o cansada, o feliz, y no sabe exactamente por qué. Quiero decir, siempre hay un montón de razones y un montón de hormonas en juego, no es tan sencillo.

–No pretendía implicar tal cosa, y sin embargo no dejan de ser procesos íntimos y propios. Para mí resulta instintivo conocerlos y controlarlos.

–¿Controlarlos? ¿Qué quieres decir, que puedes decidir cuándo tener sueño?

–Las glándulas endocrinas vulcanas están relacionadas con el sistema nervioso somático, y pueden ser potenciadas de manera voluntaria. Algo parecido a tu respiración; si no prestas atención, se regula por sí misma, pero también puedes determinar su ritmo o decidir detenerla. En mi caso, esto se aplica a factores como el flujo sanguíneo, el funcionamiento de mis órganos, el rendimiento de las secciones de mi cerebro…

–¿Puedes hacer que tu corazón deje de latir?

–En efecto.

–Wow. Lo tendré en cuenta cuando vaya a darte por muerto. ¿Y los sueños? ¿Puedes controlarlos?

–Los vulcanos no tienen sueños, Jim.

–Ah, ¿no?

–Son un producto del subconsciente, las cosas que se esconden y reprimen. En un cerebro vulcano no hay zonas desconocidas, ni ideas que no sean aceptadas, analizadas y archivadas de manera lógica.

–Ya veo.


3724.3

–Es imposible que no lo supieras, lo sabe toda la nave.

–No tengo por costumbre participar en las actividades de contacto social. Pero ¿por qué está en la Flota Estelar si sufre de aerofobia?

–Bueno, estaba bastante jodido cuando se enlistó. Yo lo conocí el primer día, se pasó todo el viaje a la base hablando de que no le quedaba nada más. Su mujer lo acababa de dejar. En mi opinión, decidió enlistarse estando borracho, pero eso no se lo digas a él.

–¿Es ése el porqué de su actitud?

–Nah, eso es él, y su manera de lidiar con las cosas que le hacen daño.

–¿Por qué hablas de un defecto en la regulación de emociones como si fuera algo positivo?

–Nadie es perfecto, Spock. O sea, ningún humano lo es. Y es mi mejor amigo. Sólo se estresa un poco más de la cuenta.

–Tiende a la exageración, posee un temperamento violento, su lenguaje es inapropiado y ha proferido repetidas amenazas contra su capitán que van desde el amotinamiento hasta el homicidio en masa… Jim, no comprendo el por qué de tu sonrisa.

–Es… Es Bones, ¿vale? Es un profesional como la copa de un pino, posiblemente el mejor médico de toda la flota. Puede resucitar a alguien de entre los muertos, aunque sea por pura cabezonería. Y puede parecer gruñón, pero en las cosas que importan siempre está ahí para que cuentes con él. Nuestra relación no está exactamente basada en la lógica.

–¿Lo echas de menos?

–Sí, claro. Llevo casi una semana sin sufrir amenazas de muerte, es algo a lo que te terminas acostumbrando. Aunque…

–¿Sí?

–Bueno, es sólo que no está tan mal, esto. Tú y yo, ya sabes. No quiero decir esto, aquí, pero… Podríamos pasar más tiempo juntos, ¿no te parece?

–No me mostraría contrario a la idea.

–Después de todo, salvamos el mundo juntos. Esas cosas deberían unir a la gente, pero parece que sólo te veo en el puente de mando. ¿Qué haces en tu tiempo libre, Spock?

–Leo, investigo, escribo ensayos. Actualmente estoy aprendiendo mecánica avanzada de warp.

–Ya. ¿Y algo que pueda asemejarse a alguna clase de actividad social, o que admita a más de una persona?

–Tengo una cierta afición por la botánica.

–Plantas. Estarás de coña. ¿Y estropearme las uñas?

–También juego al ajedrez.

–Mira, eso ya es otra cosa. Ajedrez. Apuesto a que puedo ganarte.

–Con todos mis respetos, Jim, eso es improbable.

–Soy un gran estratega, Spock. No, no me levantes la ceja porque es verdad. Soy bueno, y cuando salgamos de aquí te lo demostraré.

–Será indudablemente una experiencia interesante.


2724.4

–¿Y tú, Spock? ¿Qué echas de menos?

–¿Disculpa?

–De la nave, de ser un hombre libre. Lo primero que yo haré cuando salgamos de aquí será tomarme una cerveza con Bones. ¿Y tú?

–Me pondré al día con el diario de a bordo y realizaré un informe de evaluación de…

Kirk resopla.

–Oh, venga ya. No me vale.

–¿Jim?

–Estoy hablando de lo que quieres hacer.

–Disfruto mi trabajo.

–No me vale.

–No veo la lógica de hacer una pregunta para después decidir que no aceptas la respuesta.

–No estás contestando correctamente, Spock. Una cosa es que te guste ser oficial científico, y otra que no duermas por las noches pensando en hacer informes. Eso ya es enfermizo.

–No recuerdo haber insinuado tal cosa.

–Querrás ver a alguien de la nave, a tus amigos –de repente se le ocurre que… pero no puede ser–. Eh, Spock. Tienes amigos, ¿verdad?

–La amistad implica un lazo emocional que…

–¡Spock! ¿Hay alguien ahí fuera a quien eches de menos?

Spock suspira.

–Me gustaría ver a Nyota.


3724.4

Uhura, claro. Su chica. Jim se siente incómodo de repente. No puede creer que lleven aquí encerrados, cuántos, ¿cinco días?, y el nombre de la novia de Spock no haya salido a colación. Es como si no confiara en él. Ellos son amigos, ¿no? Empezaban a serlo. Estos días. Tal vez.

El nombre tiene otro efecto en Jim. Le recuerda que esto es una pausa, una especie de limbo antinatural en que ellos dos viven juntos, comen juntos, pasan el día juntos sin necesidad de una emergencia en el puente. Es como si… Sentía que este tiempo estaba llevando a algún sitio, que iba a acercarlos y unirlos más que cualquier otra cosa. El viejo Spock lo quería así, ¿no? Creía que esto tenía que pasar, para que ellos se…

Pero esto es un espacio vital de tres metros cuadrados y esa luz gris que resalta el verde exótico de la piel de Spock. Ahí fuera no tendrán tiempo, habrá mucho trabajo, Spock tendrá a Uhura. Tal vez todo esto no signifique lo mismo para él, y Jim no se ha dado cuenta porque es un cerdo egoísta y sólo piensa en sí mismo.

Y aquí está Spock, deseando salir de la celda para ir a ver a una chica cuyo nombre no ha mencionado en cinco días durante los que no tenían otra cosa que hacer aparte de hablar. Jim pensaba que él era el extrovertido. Ahora se pregunta si no lo ha juzgado todo mal y lo único que pasa es que no le cae bien a Spock.


3725.5

–Jim, ¿se me permite una pregunta personal?

Kirk se sobresalta, porque la voz de Spock ha interrumpido un largo silencio y lo pilla por sorpresa.

–Claro, dispara.

–¿Conservas un interés romántico en la teniente Uhura?

–¿Qué? ¡No! ¿Por qué?

–Ella me informó de que has tratado de seducirla repetidas veces.

–Qué va. O sea, un poco. Pero no en serio –es verdad, más o menos. Su flirteo con Uhura es básicamente un juego, al menos por su parte. Puede parecer un mal tipo, pero no va por ahí levantando novias a sus… primeros oficiales–. ¿A qué viene esto?

–He observado un cambio en tu comportamiento que parece tener origen en nuestra conversación de ayer. La conclusión lógica se me antojaba tu incapacidad de superar la atracción por ella.

–Ah. Pues no.

La expresión confusa de Spock es casi divertida.

–Entonces… ¿Sientes antipatía hacia ella, y desapruebas nuestra relación?

–Nope. Creo que sois bastante perfectos el uno para el otro. Seguro que os pasáis las noches insultando a la especie humana y desarrollando teorías subatómicas.

–En ese caso… ¿Has desarrollado un interés romántico por mi persona?

Qué coño…

–¡No! –niega rápidamente–, no, por Dios. O sea, no te lo tomes a mal. No eres precisamente feo, ni nada, pero… en fin, nunca te he considerado en ese sentido.

Por alguna razón, no utiliza lo que habría sido su habitual “eso depende de por qué lo preguntes, cariño”. Después de todo, éste es Spock. Es importante que no lo malinterprete.

–Se me acaban las teorías, Jim. No me vendría mal algo de ayuda; disto bastante de comprender la psicología humana.

–Ya –dice Kirk, y se plantea dejarlo ahí, o poner una excusa, porque cuando Spock lo mira fijamente se siente como si lo estuvieran enfocando con una lámpara en medio de una sala de interrogatorios–. ¿Te caigo bien, Spock?

–¿Disculpa?

–A ver, la cosa es que llevamos aquí una semana.

–Seis punto dos unidades de tiempo solar.

–Lo que sea. Y estamos aquí los dos, encerrados en menos espacio del que hay en una letrina de la nave, y te he contado la mitad de mi vida pero sigo con la impresión de que no sé nada de ti, aparte de que sabes dar masajes y que todo lo humano te parece fascinante y estúpido. Y no pasa nada, yo entiendo que no soy el mejor ejemplar de raza humana que te has encontrado, es algo que puedo aceptar, porque después de todo soy tu jefe y eso ya de por sí quiere decir que estás obligado a odiarme, pero… no sé, te agradecería que no fingieras que va a ser distinto cuando salgamos de aquí si no lo va a ser, porque la última vez salimos de una experiencia de vida o muerte y esas cosas son un poco extremas y a veces parece que… joder, estoy hablando mucho y sólo digo que no pasa nada porque no quieras jugar al ajedrez conmigo.

Spock le observa en silencio, probablemente analizando datos en ese superordenador que tiene por cerebro. Se pone en pie, uniendo las manos tras la espalda, y se acerca a la cama de Kirk.

–No considero todo lo humano fascinante, y mucho menos estúpido –ajá. Va por ahí. Vale–. De hecho, la mayor parte de la fascinación que has podido apreciar en mí estos últimos días, se debe más a tu persona que a tu especie.

–¿Cómo?

–Llevo varios años viviendo entre humanos, Jim. Me siguen sorprendiendo numerosos rasgos de la especie, pero lo que más me llama la atención es la forma en que tú te relacionas con la sociedad que te rodea. Se ha colocado un enorme peso sobre tus hombros, y sin embargo lo llevas con dignidad y orgullo, y demuestras una eficiencia sorprendente.

–¿Crees que soy fascinante?

–He de reconocer que no me he planteado la cuestión de que mi, digamos, falta de cooperación en el curso de nuestras conversaciones pudiera resultarte incómoda. Es lógico, en realidad, dado que has expresado corresponder mi afecto, que correspondas también el ansia de conocimiento. Es un malentendido debido probablemente a diferencias culturales; los lazos sociales vulcanos no se basan tanto en la comparación de experiencias pasadas como en la compartición de aquellas futuras.

–Psch –resopla Jim, de buen humor–, seguro que ni siquiera tenéis cotilleos. Estos vulcanos…


3725.8

–¿Y se lo dijiste así?

–Por supuesto. Sonak daba por hecho que el dolor psíquico era una experiencia exclusivamente humana, por lo que me vi en la necesidad de sacarlo de tal error.

–¿No te pasaste un poco?

–Le informé de que su mascota estaba en perfecto estado en el momento en que su llanto podría haber atraído a oídos indiscretos, de modo que lo que él llamó “humillación” quedó exclusivamente entre nosotros.

–Y yo que te tomaba por un empollón inofensivo… Los callados son los peores, siempre lo he dicho.

–Me limitaba a defenderme de sus continuados abusos verbales acerca de mi ascendencia.

–Apuesto a que te dejó en paz después.

–Nuestra relación quedó en una de cordial compañerismo –Jim niega con la cabeza, sonriendo, y trata de escrutar el rostro de Spock, pero las luces ya están atenuadas y no ve muy bien–. Ahora está muerto –dice Spock, de repente, como quien habla sobre el tiempo. Se le pone la piel de gallina–. Es curioso, siempre supe que moriría antes que todos ellos debido a mi herencia humana. Era algo que había asumido como cierto. En cambio, soy el único superviviente de aquella clase.

–Lo siento.

–Oh, sólo pensaba que es curioso. Irónico, podría decirse. También pienso que veré morir a todos los miembros de la Enterprise antes de envejecer. Me pregunto…

–No digas eso, Spock. Ni en broma.

–Los vulcanos no bromean.

–Lo sé.


3726.2

–No puede ser.

–Puedo asegurarte que es así.

–Pero… ¿retráctil? ¿En serio?

–Tenía entendido que habías cursado estudios de xenobiología.

–Sí, pero el profesor estaba muy bueno.

–Tendrás que disculparme, no comprendo la lógica en esa relación de ideas.

–No, supongo que no. Después de todo, tú puedes esconderla y olvidarte del tema, ¿no?

–¿Disculpa?

–Pero claro, entonces no se puede juzgar por los vaqueros. Te llevas a un tío a casa sin tener ni idea de si está dotado, ¡es altamente ineficiente!

–Dudo que sea probable una relación sexual que incluya a vulcanos producida en función del tamaño de un miembro viril. Por otra parte, ¿acaso entre humanos no puede confundirse a una posible pareja mediante la introducción de material de relleno?

–Sí, ahí tienes razón. Entonces… Eh, espera –Jim se para un momento a pensar en las graves consecuencias de la nueva información de que dispone–. Dado que mi talento suele estar presente allá donde voy… Cuando hablé con el consejo vulcano, y con tu padre, ¿pensaron que estaba cachondo?

–Afortunadamente –dice Spock, y esta vez está casi seguro de que eso es una sonrisa–, los vulcanos tienen la costumbre de atender en sus clases de xenobiología.

Jim sonríe ampliamente, aceptando la respuesta y la broma implícita, pero no puede evitar que se le vayan los ojos a zonas de Spock en las que no había reparado antes.

–Vale, entonces. Pongamos que te estás enrollando con alguien, ¿vale? Tú estás ahí a lo…

–Jim, tu fascinación por este tema en concreto es ciertamente ilógica. Existe toda una historia acerca de las enseñanzas de Sarek que…

–Estoy seguro, pero la verdad es que me interesa más esto.

–¿Por qué razón?

–Bueno, ¡nunca se sabe cuándo vas a necesitar esa clase de información! Se me ocurren un par de situaciones…

–Debes comprender que existen ciertos temas considerados privados en Vulcano. Íntimos.

–¿Tenéis tabúes? Pero eso no es muy lógico, ¿no?

–Forman parte de tradiciones y rituales que se extienden en el tiempo, más allá de la decisión que asumió mi raza para optar por el camino lógico.

–Pero…

–¿Has oído eso?

Kirk se interrumpe y presta atención a la puerta, que es la dirección a la que mira Spock.

–Será el almuerzo. Hoy se estaba retrasando, deberían haberlo traído hace por lo menos una hora.

–No –afirma Spock–, era un sonido de lucha. Ocurre algo inusual en el exterior.

Kirk se acerca y pega la oreja a la puerta. Tarda un rato, pero cuando lo oye, el “¡capitán! ¡Capitán Kurk!” es inconfundible.

–¡Chekov! –murmura, y dirige a Spock una sonrisa de oreja a oreja antes de ponerse a aporrear la puerta tratando de hacer todo el ruido posible–. ¡Chekov, estamos aquí! ¡CHEKOV!

–¡Capitán! ¿Está bien?

–Sí, sí, ¡estamos los dos bien! ¡Abre la puerta!

Menos de medio minuto después, la mitad de la puerta descansa contra la pared opuesta de la celda, y McCoy se debate entre darle un abrazo o un puñetazo a su capitán.

–¡Maldita sea, Jim! ¿Te parece bonito dejar a la nave sin capitán y sin primer oficial una semana? ¿Qué quieres, matarme de estrés?

–Sí, bueno –Kirk se encoge de hombros y pone su cara más inocente–, ya me conoces. Me puse a charlar con una chica sargona, y una cosa llevó a la otra, y…

–Qué cuento tienes. Como si no supiera que llevas una semana encerrado con Spock. De entre todas las personas… Sal de ahí, anda, que te voy a tener encerrado en la enfermería hasta que consiga un informe que certifique que eres demasiado idiota como para que mi vida dependa de ti.

–Yo también te quiero, Bones –ríe Kirk, y le hace un gesto grandilocuente a Spock para que pase primero. Al verlo salir, dirigiendo un breve asentimiento hacia McCoy y Chekov, siente algo extraño, parecido a la nostalgia. Como si algo estuviera terminando, y no supiera exactamente si eso es bueno o malo. Tiene ganas de decir algo para como “prométeme que jugaremos esa partida de ajedrez”. En lugar de eso, dice–: Aún no hemos terminado esa conversación, Spock. No te vas a librar tan fácilmente.

Spock levanta una ceja en su dirección, y Jim no puede evitar sonreír mientras atraviesa la puerta de la celda.

Date: 2009-09-15 12:59 pm (UTC)
From: [identity profile] aomwrr.livejournal.com
Te quiero. Por el spameo trekkie que me va a obligar a ver Amok Time con una excusa esta tarde (L)(L)(L) Que si lo llego a saber, anoche en vez de Tomorrow was yesterday me pongo ése LOL

Y leeré el fic, cómo no hacerlo... *tengo los dientes largos y estoy cabreada como un chino por no haber llegado antes de la pelu XD que ahora tengo q ayudar en la cocina opajdofajoiaj xD*

Y me alegra taaaaaaaaaaanto que hayas tenido un primer día suaaaaave como la seda, y alegrías entre el profesorado! y ánimo, que estas a las puertas d la libertad (académica, i mean xD)!

Date: 2009-09-15 04:00 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
YAY, a ver Amok Time! Me están entrando ganas de hacer un picspam o algo, que es lo que había pensado publicar hoy, pero CLARO, ahora ya no tengo tiempo ¬¬ Y la libertad académica me aterra a la par que fascina...

Espero que te guste el fic *o*

Date: 2009-09-19 06:52 pm (UTC)
From: [identity profile] aomwrr.livejournal.com
TU ICON ES VERDADERAMENTE MADE OF WIN! por favor...qué arte! xDDDD Nuestro Comma Captain! <3 Y naaah tienes q estudiar (por desgracia! xD), así que déjate de picspams, que con el macro que pusiste el otro día de Amok Time fue suficiente pa dejarnos a toas así :O___ *babas* xD Eso sí, SIGUE.ESCRIBIENDO. Me needs your S/K drug, ya que la autora de Home parece dead XD

Y EL FIC ME ENCANTÓ. TODAVÍA NO HE SUPERADO TANTA UST. OMG. ESE FINAL ABIERTO Y PROMETEDOR... Pero créeme, lo dejaste en el punto perfecto, dientes largos!
From: [identity profile] criandomalvas.livejournal.com
Noooooooooooooo ¿¡por qué ha terminado!? Deberían pasarse la vida en esa celda y terminar follando!

¡Y que sepas que no hay suficientes fics con masajes en el mundo! Deberías escribir uno en el que ya tranquilamente en la nave, después de varias partidas de ajedrez, más misiones, y más lazos estrechados, Spock se ofrece (con todas las segundas intenciones) a darle otro masaje y Jim pensaría que es otro ofrecimiento inocente como el de la cárcel (aunque allí, en el fondo Spock y sin que lo supieras exactamente, deseabas poder tocarle, que lo sé yo) y no sería hasta que las manos de Spock empezaran a irse a sitios más privados y a moverse manera más sensual que se le encendiese la bombilla. Entonces seguramente le diría "¿Spock?" y Spock pararía en seco al haber sido pillado y tal vez, haber mal interpretado el flirteo de su capitán. TIENES QUE ESCRIBIRLO. Y TIENE QUE HABER PORNO, BITCH.

Te quieeeeeeero! Que me escribes fics slash y me los dedicas y me haces taaan feliz. ♥
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
(aunque allí, en el fondo Spock y sin que lo supieras exactamente, deseabas poder tocarle, que lo sé yo)

¿Te has fijado en que he colocado la escena del masaje estratégicamente después de que Spock se dé cuenta de que la camiseta de Jim está rota? Cof cof cof.

Oooooh, ese argumento! Qué genial, y ese momento de pánico en que Spock POR FIN se ha decidido a mostrar sus emociones y tirarse a la piscina con algo que es totalmente ilógico pero OH NOES, ¿puede haberse equivocado? *visualiza a Spock cerrándose por completo para ocultar lo profundamente que ha sido herido y muere*

¡Tía! ¡Tienes que venir a decirme si el Ship's Closet es seguro! ¡Que son cuatro partes, es una cosa enorme! Dimedimedimedime *o*

Date: 2009-09-21 10:36 am (UTC)
From: [identity profile] shelenis-tanit.livejournal.com
ahhhhh, odio a la cabra. La odio, la odio. Por su culpa he estado una semana sin tener oportunidad de leer tu fic. Es imperdonable...

¿Te acuerdas que te comente que cuando leia algo de Spock o Kirk hecho por ti los "veía" claramente reflejados? ¿cómo si fuese una escena real? Sigo sintiendo lo mismo. Me ha encantado...¿más?

Si, soy adipta. La culpa es tuya :PP

Date: 2009-09-21 11:34 am (UTC)
From: [identity profile] denisitap.livejournal.com
¡Me leí tu historia!. Dios, es que ahora no tiempo para nada, pero cuando vi este fic supe que TENIA que leerlo cuando fuera. xD

*glee*

Amo los diálogos entre estos dos, y como Kirk de una u otra forma es algo egoista y sienta a Uhura como una amenaza a lo grande que la relación entre él y Spock podría ser.

Btw, me encantó también la manera en que Spock piensa sobre ella, y eso que solo fue mencionada en unas pocas líneas.

Date: 2010-03-04 12:14 am (UTC)
From: [identity profile] katrinna-le-fay.livejournal.com
–¿Spock? ¿Qué pasa, qué miras? ¿Tengo algún bicho? Oh, mierda, seguro que es venenoso, ¡no estoy vacunado! Quítamelo, Spock, ¡quítamelo!

Chica!!! eso ha sido AWESOMEEE!!!

Me has tenido riendo, riendo y riendo y pensando que es otro de los chaps y tan parecido a la peli que...

Eres Genial, ya te lo había dicho? ^^

Date: 2010-03-09 11:35 am (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Jajaja, qué genial que te guste! Mi intención era hacer reír bastante, y acercar a estos dos poquito a poco, hasta el nivel de la serie original, en que jamás se dijo claramente lo liados que estaban pero sí habla slash en el aire por todas partes.

Un placer :P

Date: 2010-03-09 05:56 pm (UTC)
From: [identity profile] katrinna-le-fay.livejournal.com
Claro!!! ahora que descubrí que gracias a este par se inventó el SLASH pues imaginate como estoy jajaja
La verdad la serie no mostraba mucho pero venga, que Kirk podía ser un mujeriego de primera pero por el único que siempre estaría dispuesto a darlo todo, es Spok ^^
Gracias por el fic

Date: 2010-03-12 08:35 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Es grande, ¿verdad? Cuando tú vas tan tranquila por la vida, viniendo del J2 o de donde sea, y de repente piensas "estoy en el fandom que inventó el slash, hace cuarenta años".

...

Dan ganas de levantarse y llevar la mano al pecho cuando se oye la música de entrada *orgullosa*

Y bueno, eso de que no mostraba mucho... podría dudarse, que haber haylo xDDD Pregunta: ¿lees fanfic en inglés?

Date: 2010-03-13 03:12 am (UTC)
From: [identity profile] katrinna-le-fay.livejournal.com
Tienes razón, ahora que lo pienso si mostraba DESCOMUNALES CANTIDADES DE SLASH jeje, ahora que le dije a mi madre: Hey, ma, sabes que? quiero aprender Vulcano.
Ya te imaginarás la cara de mi madre: o.O (Qué es eso?)
Y le dije: Oh, Ma, el idioma del "Sr. Spock...el de Star Trek?

Después de unos minutos se soltó a reir como loca y me dice: Valgame, con que habla Vulcano?
Y yo: Sip...lo quiero aprender =^.^=...como las clases de Elfico fueron un rotundo fracaso...eto...eto...

Y si, mi madre volvió a reirse ^^

Por eso creo que tienes razón, uno va por la vida flipeando el J2 y de repente dices: worales!!! los Trekkis son los iniciadores del SLASH!!! y...y...jajaja me pongo a gritar como loca ^^

Leo poco en inglés pero le hago la lucha ^^

Date: 2010-03-13 02:39 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Ohhhh, saber vulcano tiene que ser genial! Aunque me parece que no está tan desarrollado como el klingon, que tiene gramática y sintaxis y todo, según creo. Es decir, se puede aprender realmente como un idioma cual élfico, es increíble. Pero eso sí, nunca dejará de sonar como un montón de escupitajos xDDD

Date: 2010-03-13 05:06 pm (UTC)
From: [identity profile] katrinna-le-fay.livejournal.com
Jajaja, lo sé jajaja ahora que me pongo a pensar en eso tienes tooooda la razón ^^
Igual de aquí a que conozca a alguien que hable Vulcano...no creo que Kirk me preste a Spock, verdad? jajaja

Date: 2010-03-13 05:12 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Es altamente dudable. Pero, eh, si lo convences de que es esencial para la seguridad de la nave... Quién sabe, tal vez incluso podáis compartirlo...

Date: 2010-03-13 09:33 pm (UTC)
From: [identity profile] katrinna-le-fay.livejournal.com
Mmmm, tendré que armarme de todo mi arsenal de convencimientos...a ver si en una de estas no se le ocurre confuabular él con Spock y no salir de su habitación en un muyyy buen rato jeje

Date: 2010-05-06 09:29 pm (UTC)
From: [identity profile] boone-spn.livejournal.com
Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaa
Quiero ver el capi XDDD

Dios.... ya no los recuerdo... los veia de muy peke con mi padre en casa XDD
Tengo k reengancharme. Me encanta el fic en serio

un besazo!!!!!!!!!

Date: 2010-05-07 07:54 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Yo tengo la suerte de haberme puesto con la serie tras el enganche de la nueva película, así que la tengo entera reciente y me sé todos los epis =D Pero hay mucha gente como tú, que la veía de pequeña y a veces ni siquiera notaba el slash D=

En cualquier caso, no hace falta saberse la lista de episodios para disfrutar de un fic, me alegra que sea el caso.

Un beso, nos vemos!!

Profile

ronnachu: (Default)
ronnachu

December 2010

S M T W T F S
   1234
56 7891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 

Most Popular Tags

Style Credit

Expand Cut Tags

No cut tags
Page generated Sep. 20th, 2017 05:50 am
Powered by Dreamwidth Studios