ronnachu: ((ST) Captain James T. Kirk)
[personal profile] ronnachu
Me he pasado con la capacidad de ancho de banda en Photobucket, y ahora se ha rebelado y no se ve ninguna de mis imágenes enlazadas. Así que hasta que me las apañe para solucionarlo, mi journal es un lugar triste y sin gifs. No me juzques por ello. *insertar gif deprimente*


Título: Llegaréis al final (sólo lleva algo de tiempo)
Ubicación original: aquí.
Autora: Seperis
Traductora: Ronna
Fandom: Star Trek XI
Pairing: Kirk/Spock
Rating: G (por ahora)
Resumen: Unos meses después de tomar control de la Enterprise, James Kirk sufre de una extraña enfermedad que Spock se siente obligado a investigar.

UNO
DOS




TRES



Llevan tres meses de misiones cuando el capitán Kirk decide por fin que el statu quo ya no es suficiente.

En muchos aspectos, el capitán puede ser predecible, pero en otros no lo es. Mirando atrás, sin embargo, Spock cree que debería haber previsto que sería en una reunión del personal cuando decidiera dar a conocer sus quejas. Es su mejor público.

—Vale —dice Kirk abruptamente, golpeando con la taza de café sobre la mesa en mitad del informe del teniente Sulu e imponiendo un sorprendido silencio—. ¿Me necesitáis para esto? Quiero decir, aparte de para los asentimientos. Spock tiene el título de campeón de la nave, y odiaría competir con mi primer oficial.

Nyota alza la vista de su portapapeles, frunciendo el ceño; dos sillas a su izquierda, el doctor McCoy se endereza con una mirada alarmada que Spock interpreta como terror anticipado. Dejando los archivos de solicitudes, Spock cruza las manos y espera a que el capitán continúe; no hay nada, opina él, ilógico en tener curiosidad por cómo abordará el problema que el vulcano detectó dos semanas después de partir desde la Tierra.

—¿Capitán? —pregunta el teniente Sulu con cautela.

—Sólo… —El capitán deja el portapapeles y se levanta—. Yo me vuelvo a la cama. Si los romulanos atacan, llamadme para que los mate. Ya sabéis, cuando haya algo que hacer.

Recogiendo su café y sus papeles, deja a la tripulación libre para reevaluar su opinión de la relativa cordura del capitán. Spock observa las expresiones atónitas, enfadadas y preocupadas de los trabajadores del puente de mando y de las cabezas de los distintos departamentos antes de ponerse en pie.

—Teniente Uhura, por favor, continúe durante mi ausencia y la del capitán Kirk.

—Sí, señor —acepta ella, levantándose sin vacilar para tomar la silla del capitán. Siguiendo a Kirk, Spock sale al pequeño vestíbulo que conecta la miríada de salas de los departamentos públicos y privados del capitán.

Deteniéndose ante la puerta de su camarote, espera a que el ordenador anuncie su presencia. Después procede a ignorar el grito de “oh, que te jodan, Spock, estoy enfurruñado” y entrar a la habitación brillantemente iluminada.

—Capitán —empieza, mientras Kirk mira con concentración al pequeño aparato manual que Spock identifica como una consola de juegos andoriana, indulgencia de demasiados estudiantes a su fracaso académico. La cama está sin hacer y, por el estado del suelo, parece que el capitán se ha permitido una demostración de su mal humor—. ¿Puedo preguntar…?

—Sí, ha sido muy poco profesional, pero eso no es nuevo y ya me conozco el sermón, así que ahórramelo. —Tras unos segundos jugando intensamente, continúa—: ¿Sabes?, he hecho el entrenamiento de mando enterito —dice, sin alzar la vista de lo que parece ser una exhibición holográfica de naves diminutas siendo avasalladas por una gran esfera redonda—. He aprendido de administración y liderazgo, y había también una clase de burocracia, que en realidad me ha sido muy útil, porque si no llega a ser por ella nunca habría sabido que hay tres tipos distintos de polen a evitar si quiero ahorrarme situaciones de sexo incómodo en exteriores con gente que ni siquiera me atrae. —Spock se ha estado esforzando enérgicamente por no recordar la misión en que tal conocimiento se puso a prueba—. He aprendido sobre los distintos departamentos, lo que hacen, lo que no, su estructura, su jerarquía —continúa Kirk, viperino—. He aprendido estrategia y tácticas, y cómo usar y romper todas las armas en la base de datos de la Federación. He aprendido teoría mecánica de curvatura e ingeniería aplicada, los cuatro idiomas más importantes de la Federación, y seis más sólo porque eran después de las dos y me gusta dar clases por la tarde. —Spock asiente; ha aprendido, con el tiempo, que los humanos aprecian las señales visibles de atención—. Estoy cualificado para pilotar una nave estelar de clase Constelación, y cualquier transbordador del catálogo, y aviones de guerra de fabricación romulana o klingon, y sé hacer trampas en todos los tipos de póker, incluido el andoriano de pie, lo cual no es nada fácil considerando que una tercera parte del juego es telepática. Pero, y esto es lo raro así que sígueme bien, nadie se ha molestado en decirme qué coño se supone que tengo que hacer cuando no estoy salvando la galaxia ni haciendo explotar todo lo que tengo al alcance de la vista. —La esfera estalla repentinamente, y Jim le dedica una mirada de odio—. Y acabo de pasarme el último videojuego. Spock, ¿qué opinas de una guerra contra los romulanos? Porque si no encuentro algo que hacer, voy a provocar una.

Spock examina al hombre que es tanto su capitán como un potencial terrorista para la Federación, y toma una decisión ejecutiva.

—¿Permiso para hablar libremente, capitán?

Kirk gira el cuello y se queda mirando a Spock fijamente.

—Vaya. Entonces ¿normalmente estás tratando de ser educado o algo así? Vale, tengo que oír esto. Dispara. Y siéntese, comandante. Vamos a fingir que tengo un poco de autoridad aquí porque me hace sentir mejor.

Spock estudia sus posiciones relativas y luego se acerca al pequeño sofá que Jim ha arrastrado desde recepción, más formal, y ha cubierto con una manta de colores brillantes y fabricación desconocida que huele vagamente a hierbas que podrían ser cuestionables.

—Se encuentra insatisfecho con sus tareas actuales…

—No tengo tareas. —Repentinamente, el capitán se pone en pie—. Spock, pregunta rápida: recítame mi horario. Tú lo hiciste. Dime lo que hago todos los días.

—Se encarga del turno Alfa cinco días a la semana —recita Spock—. Gamma el sexto y, contra mis objeciones, Alfa y Gamma el séptimo. Se reúne con cada departamento una vez al mes; con la tripulación del puente, semanalmente; y tiene una reunión completa bimensual. Dos horas diarias se dedican a asuntos burocráticos y una a leer informes. Ha programado reuniones informativas con cada departamento según sea necesario, aunque me he percatado de que esto se ha convertido en un acontecimiento semanal y ya le he explicado…

—Que los pongo nerviosos y los hago llorar, o algo así. Ahora lee esa lista de las cosas que no puedo hacer. Porque ésa también la hiciste tú.

Spock cambia de postura innecesariamente.

—Capitán… —Dejándose caer bruscamente al borde de la cama, Kirk se inclina hacia delante.

—¿Qué tal si te lo digo yo? Todo. Cualquier cosa remotamente relacionada con el mantenimiento directo de una nave de la que soy nominalmente responsable. Oh, no eres sólo tú —dice Jim, con un gesto hacia la puerta que parece algo amenazante—. Uhura me pega en las manos cuando me pilla en el panel de comunicaciones, y Scotty me persigue todo el tiempo que paso en ingeniería como si creyera que voy a echar a correr con el núcleo de curvatura, y Sulu y Chekov siempre hablan de espadas cuando me acerco demasiado a su panel. Así que ya sabes, no eres el único que intenta volverme loco. Sólo eres el que me sigue por toda la nave, sólo por si me cruzo con algo interesante que hacer y tienes que ponerle freno a la situación inmediatamente.

—Las obligaciones de un capitán…

—¿Son nominales y están sujetas a los antojos de su primer oficial y toda su maldita tripulación? Porque creo que eres un mentiroso y este estado de aburrimiento perpetuo es la razón de que no quisieras capitanear una nave. No todos los días van a ser arcoíris y cachorritos y destrucción de enemigos de la Federación, eso lo pillo, pero tiene que haber un punto medio entre la alerta roja y el tedio cuasi homicida.

—¿Es consciente de que los oficiales del puente de mando nunca han servido con plena responsabilidad en una nave? —dice Spock finalmente, esperando hasta tener la completa atención de Kirk—. Tampoco lo ha hecho la mayor parte de los cabezas de departamento. Pocos han sido más que subalternos, y aún menos han llegado más allá del estado de cadete. Algunos jamás han servido en una nave estelar en absoluto. Todos son presa de un comprensible nerviosismo cuando el capitán parece cuestionar su trabajo.

—Excepto tú.

—He servido como subalterno y como oficial antes de aceptar este puesto.

—¿Y es así como va esto? ¿Me estás diciendo que la totalidad de mis funciones se reduce a poner cara de confianza y compromiso mientras volamos en mitad del espacio vacío, fingir que me gusta la diplomacia, y escuchar cómo la gente me dice que tiene trabajos mucho más interesantes que el mío? Spock, los servicios sanitarios me están resultando fascinantes últimamente. ¿Sabes por qué? Porque no me has dicho que está contra las normas ir a ver cómo funciona todo por allí, y le dije al cabeza de departamento que te contaría que ha estado flirteando con Uhura si se chivaba. Así que, ya sabes, gracias por tener a la gente asustada y todo eso, pero no estoy seguro de si ésa es la clase de estructura de mando que estamos buscando por aquí.

—Capitán…

—Eres mejor que yo en prácticamente todo, eso lo cojo. —Jim se apoya sobre ambos brazos—. Si lo quieres por escrito, por mí bien. Eres. Jodidamente. Bueno. En. Todo. Pero no deberías tener que serlo, ¿sabes lo que digo? Puedes dejarme hacer algunas cosas. Como inspeccionar Ingeniería, o comprobar lo que los pirados de los pilotos se dedican a hacer últimamente, o pasar el rato en Mantenimiento para conocer a los tíos que se aseguran de que los transbordadores funcionan, y tal vez en un día muy excepcional podría, no sé, aprender cómo funciona mi propia nave. —Jim suspira de pronto—. Me ascendieron porque no tenían otra opción, cuando el curso normal de mi vida habría sido servir en distintas naves y aprender todas estas cosas por mí mismo. No es como si estuviera deseando tener que cumplir órdenes de cualquier otro (sí, ya tienes esa mirada otra vez, por qué estaré aquí cuando podría estar en la Flota aburrido como una ostra, me llega eso mucho por tu parte últimamente), pero al menos estaría haciendo algo.

—Capitán…

—No estoy de broma con lo de la guerra. Puedo falsificar una comunicación y conseguirme un transbordador, y hay cinco planetas de clase M en las cercanías, así que volveré a la nave incluso si me vuelves a echar. Así que vamos a tener que arreglar este asunto.

—Capitán —lo intenta otra vez Spock—, nunca he declarado que algo de lo que deseaba hacer fuese contra las normas. Cuando usted preguntaba, me limitaba a contestar que no entraba en mi experiencia como oficial de la Flota Estelar.

El capitán se pone en tensión, dirigiéndole una mirada de sospecha.

—Pero dijiste… —Su voz pierde fuerza—. Espera un segundo. ¿Has estado…? ¿Has estado poniéndome a prueba o algo así?

Spock piensa en el almirante Pike; esta conversación complacería a su inusual sentido del humor.

—Capitán, yo…

—¿… pensabas que se me iría la emoción de ser capitán y así los chicos listos podrían encargarse de hacer las cosas chungas?

—No era mi intención sugerir…

—Sí, lo era, y yo soy uno de los chicos listos. Si estuviera en esta nave en cualquier otro puesto, estaría atascando la puerta del baño del capitán. Me incordio a mí mismo hasta ese punto. —Levantando las manos de forma dramática, Kirk niega con la cabeza—. No he presionado en el asunto porque no tengo ni idea de lo que estoy haciendo aquí, y joder el funcionamiento de la nave sólo porque estoy aburrido me parecía un poco excesivo. Pero todo este tiempo tú estabas esperando… ¿qué? ¿Qué pusiera pegas? ¿Qué estallara y me cargara algo?

Spock inclina la cabeza.

—Me dijo usted una vez que no deseaba hacer lo que habían hecho otros antes que usted. Le he estado dando la oportunidad de decidir qué será eso, al tiempo que me aseguraba de que la nave continuaba funcionando adecuadamente. Si desea que se produzca un cambio, tendrá que decidir qué forma adoptará dicho cambio y actuar acordemente.

—Eres… —Kirk se detiene, sacudiendo la cabeza con la insinuación de una sonrisa—. ¿Cuánto tiempo creías que me iba a llevar darme cuenta de lo que estaba pasando?

—Infravaloré el tiempo que transcurriría —admite Spock—. Esperaba que fuera necesario un periodo de un año antes de que se sintiera lo suficientemente seguro de sí mismo en el mando como para desempeñar un papel más activo en las operaciones de la nave.

—¿Y no podías limitarte a decírmelo? —La sonrisa se evapora, y los ojos se entrecierran—. Pero no es sólo eso, ¿verdad? No es todo. ¿Por qué así, y no contármelo directamente?

Spock levanta una ceja.

—No entiendo, capitán. Por favor, explíquese.

—Cuando lo sepa, ciertamente lo haré, señor Spock. —Echándose atrás, Kirk le dirige una mirada ilegible—. Está bien. Vamos a empezar por el principio. Quiero una lista completa de tus obligaciones, y las de todos y cada uno de los miembros de la tripulación, que probablemente tienes memorizadas o algo, para saber quién está donde y qué están haciendo. Y volvemos a la desaprobación. ¿Tradición o normativa?

—Tradición —admite Spock tras pensárselo un momento—. Las normas de fraternización…

—Se ignoran en todas partes, o yo no estaría hoy aquí. Ni la mayor parte de la Flota Estelar, si nos ponemos así. Hay una proporción directa entre las misiones largas y la tasa de natalidad, ¿sabías eso? Pasemos a…

—Por costumbre, los capitanes no fraternizan con su tripulación…

—¿No acabo de decir…?

—… porque la familiaridad puede conducir a juicios imparciales. Se han dado numerosas razones a lo largo de los siglos para la separación delimitada entre mando y subordinados, pero una se ha mantenido constante: la distancia que mantiene un capitán con su tripulación para evitar la posibilidad, si no la probabilidad, de que su juicio se vea comprometido al encontrarse obligado a enviarlos a situaciones de peligro.

El capitán Kirk se queda muy quieto, y su expresión se hace seria.

—Quiero conocer a la gente que sirve en esta nave, y ellos necesitan conocerme a mí. Porque tienes razón: voy a dar órdenes que pondrán a algunos de ellos en peligro, y pueden acabar muertos. Se merecen saber quién es el tío que tiene el poder de hacer eso.

—Y cree que no sufrirá los efectos de… —Kirk niega con la cabeza.

—El día que pueda mandar a alguien a morir en mi nombre sin que me afecte será el día en que dimita, porque será entonces cuando constituya un peligro para todos a mis órdenes. No debería ser fácil. Si lo es, yo no tengo derecho a llevar este uniforme.

Spock asiente, despacio.

—Como desee.

—Y tú… no vas a discutir. —El capitán se inclina hacia delante con una mirada de sospecha—. No vas a decirme que me estoy equivocando, o que…

—Mis obligaciones no incluyen hacer el papel de guía turística a su carrera, capitán. Le ofreceré mi consejo cuando éste sea necesario, y usted puede requerirlo. Pero la decisión final es, y será siempre, suya.

La expresión en el rostro del capitán no es muy distinta a la de un niño pequeño al que se le niega un dulce deseado.

—Sí, y también ese rollo de “no soy un oráculo para contarte tu futuro, Jim, así que por favor deja de preguntar”. ¿Tú y tu álter ego? Mucho más parecidos de lo que pensé cuando lo conocí. —Sorprendido, Spock no contesta; no se le había ocurrido que el capitán seguiría manteniendo contacto con el embajador Spock—. De acuerdo, entonces —continúa Jim, con un aspecto alarmantemente satisfecho—. Algunas cosas más. Reuniones dos veces por semana, sólo tú y yo. Oficialmente, información sobre el estado de la nave y la tripulación; extraoficialmente, explicación con palabras sencillas y de fácil comprensión sobre qué es exactamente lo que nos mantiene a salvo de una rápida pero horriblemente dolorosa muerte por implosión en el vacío del espacio. ¿Bien, hasta ahora?

—Sí, capitán.

—Cuando no estemos de servicio, llámame Jim y finge que no estás imaginándote un mundo más feliz en el que nunca escapé de Hoth.

Spock vacila.

—Siento curiosidad… Te has referido al planeta como “Hoth” dos veces hasta el momento. ¿Tiene el nombre algún significado? —Al capitán se le dibuja una amplia sonrisa.

—Y durante una de esas dos reuniones, mientras me cuentas cómo funciona una nave, te instruiré en el maravilloso mundo de las referencias a la antigua cultura pop. ¿Ves? Ésta es una relación laboral a la que me puedo acostumbrar. ¿Crees que siguen charlando sobre lo perfectamente bien que va la nave en esa reunión?

Spock piensa un momento.

—Típicamente, una reunión de personal completo que incluye a todos los cabezas de departamento suele durar varias horas.

—Excelente. —Poniéndose en pie, Kirk se dirige a la puerta—. Uhura está encargándose, ¿no? Dile que lo alargue todo lo que pueda. Vamos a hacer una visita turística por la nave y voy a encontrar la maquinaria de Scotty y robar piezas a cambio de quince minutos con el núcleo de curvatura. Y tal vez averiguar dónde está todo. Dame cinco minutos.

Sonriendo ampliamente, el capitán desaparece hacia el baño, y Spock estudia la situación con la que se acaba de comprometer. Bien considerado, piensa mientras elabora mentalmente la ruta más eficiente a través de la nave, esta confrontación podría haber resultado en conclusiones mucho menos positivas.

—¿Capitán?

Kirk regresa a recoger la consola de juegos con un suspiro.

—¿Qué?

—El almirante Phillips era un coleccionista ávido. Durante el curso de su mandato como capitán, coleccionó recuerdos de cada mundo que visitaba, celebrando los diversos métodos según los que distintos seres lograban una reproducción exitosa.

El capitán deja caer la consola, sus ojos azules de par en par. No todos los días consigue Spock provocar una reacción así en él.

—¿Me estás diciendo que Phillips… Philips, Tengo Una Estúpida Regla Para Todo Phillips… ¿coleccionaba juguetes sexuales alienígenas?

—Dado que yo era uno de los encargados de procurárselos y explicar su uso en términos que él pudiese entender con facilidad…

—… una rabieta poco profesional en una reunión de personal no va a asustarte. —Ajustándose los bajos de la camiseta, el capitán sonríe—. Lección aprendida, señor Spock. ¿Vamos?

—Como desee, capitán.





Siente a Jim despertar, pero pasa una hora hasta que la mente del capitán se acomoda a la fuerza de voluntad de acero de la que Spock ha sido testigo en numerosas ocasiones a lo largo de su historia compartida. Sirviendo el té, Spock se traslada a la mesa, rememorando las mañanas en que hacía esto por su madre, cuando ella había pasado en el estudio más horas de las que su constitución humana podía aguantar, decidida a terminar un algoritmo más antes de que saliera el sol.

Jim aparece en la cocina y parpadea mirando a la taza; abre la boca, pero después se encoge de hombros y se apoya en el borde de la mesa para bebérsela de un solo trago, a pesar del calor.

—Té de hierbas vulcano tradicional, para aliviar la tensión y clarificar el pensamiento —murmura distraídamente, persiguiendo el sabor con la lengua—. Se parece un poco a la camomila.

—Sus propiedades son similares —contenta Spock, dando un sorbo a su propia taza; no hay razón para preguntar cómo conoce Kirk los beneficios de un desconocido té vulcano—. ¿Cómo te sientes?

Jim resopla.

—La respuesta a esa pregunta sólo sería apropiada en una porno de bajo coste. ¿Cuánto tiempo tengo antes de que saquemos las esposas sin la parte divertida del sado-maso?

—¿Te refieres a tu control sobre…?

—Obviamente.

—Un día. Puede que dos.

Jim se queda inmóvil; la taza olvidada en una mano, los ojos pasando sobre Spock y quedando fijos en él.

—Creía que… He leído que la meditación puede…

—No estás meditando y, aunque lo estuvieras, las… excepcionales características de esta situación parecen indicar que sería de escasa utilidad. Si permitieras el contacto con…

—¡No! —Levantándose de la mesa, Jim casi tira la taza, y la recoge con un movimiento demasiado rápido antes de volver a sentarse a trompicones en una silla—. Oh. Añade vértigo, ¿quieres? Nuevo síntoma.

—Eso es más probablemente un resultado de la falta de sueño. —Spock no se mueve para ayudarle, y lo observa deslizarse sobre la silla, enterrando la cabeza en sus brazos, sobre la mesa—. ¿Más té?

—Sí, ¿por qué no? —Spock acerca la pequeña tetera a la mesa y sirve el líquido hirviendo, pero lo hace demasiado despacio; los dedos de Jim rozan los suyos, y el contacto es de una vibrante luminosidad que casi es suficiente para eliminar cualquier rastro de pensamiento.

La cabeza de Jim se levanta de golpe, sus ojos de un azul incandescente fijos en cualquier cosa que no sea él. Ninguno de los dos se mueve y, en algún lugar profundo, algo cambia y trata de alcanzar el exterior; es tan involuntario como respirar, y sólo el sonido de la taza de té al caer y el cosquilleo de calor sobre las yemas de los dedos recuerdan a Spock que tiene que apartarse.

Jim parpadea, confuso, bajando la mirada a su mano salpicada de gotitas de té.

—Au. —Retira la mano, estudia la piel como si perteneciera a otra persona—. Creo.

Spock saca una gasa limpia del botiquín de primeros auxilios que el doctor McCoy le dio antes de salir.

—Jim…

—No duele. —Jim presiona un dedo sobre la piel enrojecida y sus ojos se cierran brevemente con un débil suspiro, riéndose un poco al apretar más fuerte—. Qué raro. Quema. —murmura, mirando a Spock desde debajo de las largas pestañas. Pero la expresión ligeramente soñadora se desvanece de pronto; quitándole la gasa de las manos, Jim se venda patosamente la piel herida al tiempo que se levanta—. Voy a salir a correr. —Spock no recuerda que Jim tenga por afición correr—. Ésa es una forma sutil de decir que tengo que salir de aquí. No me sigas.

—Necesito una muestra de sangre y de piel —dice Spock con calma, sus propios dedos quemados escondidos tras la espalda—. Puede que haya…

—Si la hubiera, ya lo habrías encontrado hace mucho tiempo. Pero ¿quién soy yo para interferir en el progreso de la ciencia? Dame eso. Sé cómo va.

Spock le pasa el botiquín y espera al otro lado de la cocina, acercándose a la mesa sólo cuando Jim ya se ha ido y haciendo una mueca ante la brillante luz del mediodía. Se sienta e, ignorando el botiquín, estira los dedos, presionando una uña contra los comienzos de un sarpullido.

Jim estaba en lo cierto: no duele en absoluto.



CUATRO

Date: 2010-01-03 06:55 am (UTC)
From: [identity profile] sihaya-87.livejournal.com
es demasiado fangirlero de mi parte si chillo por que se rozaron los dedos?????!!!! xD
que bueno que hayas subido este nuevo capitulo tan luego. me haces feliz :B
me gusta como va la cosa. quiero accion luego jeje. y quiero a ver kirk por tres xD ese spoiler q diste me dejo flipeando y ahora no puedo pensar en nada más xD
creo que falta que pasen muuuuuuuchas cosas, aunque el fic tenga 12 caps nada más, no puedo esperar para ver como se desarrollan el resto de la historia.
besho

Date: 2010-01-03 01:46 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
¿Es demasiado patético por mi parte si te digo que ese roce de los dedos me resulta más caliente que la mitad del porno que he leído? (No, en serio. asñdlfkjasdlkmcajgfajdflkajsdf and such.)

Jaja, falta un ratito largo para el spoiler, ¡lo siento! Tenía que callarme más la lengua, yo. (Para lo que falta un poco menos es para el que posiblemente es mi momento favorito en todo el fanfic. Ése en el que Spock dice "I believe this is when we cheat". Ya verás, lo amo tanto que no sé ni expresarlo.) (Oops... ¿lo he hecho otra vez? xDDDDD)

Tienes toda la razón, en este fic van a pasar muchas cosas, y muchas de ellas inesperadas, y todas geniales. ¿He mencionado en algún momento que estoy muy enamorada de este fanfic? No, ¿verdad? xDDD

Date: 2010-01-05 03:30 am (UTC)
From: [identity profile] deerane.livejournal.com
Mmmm, me lo guardo para leer cuando me termine la serie, ahora que tengo tiempo (junto con esos picspams tan guayosos que tienes por ahí).

ST posee mi alma, no sé que me pasa :P

Date: 2010-01-06 11:51 am (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
Aquí te esperará todo el tiempo que quieras :P Este fanfic está basado en la película nueva, no en la serie, aunque sí tiene algunas referencias a ella. Lo digo por si piensas que necesitas haberla visto antes de empezar a leer ^^

Pfff, mis picspams han muerto todos junto a su cuenta de Photobucket. Intentaré recuperarlos en un futuro, pero... *se va a un rincón a llorar*

Es imposible tratar de introducirse en ST y no venderle tu alma. Puedes intentarlo, pero fracasarás.

*la abraza buscando consuelo por sus almas perdidas*

Date: 2010-01-06 12:21 pm (UTC)
From: [identity profile] deerane.livejournal.com
Ni me había fijado que era de la peli nueva nueva, solo pensé Ronna traduce = Esto tiene que ser bueno = al saco :P

A mi me pasó lo del ancho de banda, y volvieron todas las imágenes al mes siguiente (en la fecha en que te hiciste la cuenta), aunque supongo que ya lo sabes. Me dió mucha rabia porque tuve que esperar 15 (¡15!) días a que volvieran.
Volví a subir algunas con tinypic mientras tanto, parece que tener dos cuentas va a ser lo mejor, damnit!

(Ah, y para re-subirlas, porque algunas ni me acordaba donde las tenía, tienes que ir a la imagen donde pone el mesaje de bandwith exceeded of the doom y botón derecho/propiedades, copias la dirección de la imagen. Luego en upload eliges web-url en lugar de My computer, la pegas ahí y la vuelves a subir).

Buf, que largo. Esto último yo solo lo hice con un par de fotos que tenía para el layout, porque es un rollo. ¡Casi es mejor esperar a que vuelvan!


Date: 2010-01-06 12:36 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
... No, no lo sabía. Y creo que voy a tirarme por la ventana. ¿ME IBAN A DEVOLVER LAS IMÁGENES? ¡He eliminado la cuenta para hacerme otra nueva! Guardé bien guardadas todas las imágenes, pero eliminé un montón y al ver que no me las devolvían, me dije "elimino la cuenta, me la vuelvo a hacer con el mismo nombre, e igual consigo que los enlaces sean más fáciles de reemplazar". Peroperopero esto no me puede estar pasando. Entonces ¿te quitan las cosas durante un tiempo y luego te las devuelven? Explícame bien eso, anda >.<

De todas formas, como ahora he pillado un berrinche con Photobucket estaba buscando otro servidor mejor. ¿Me recomiendas tinypic?

Date: 2010-01-06 01:12 pm (UTC)
From: [identity profile] deerane.livejournal.com
Jopeee, ojalá te lo hubiera podido decir antes.
Bueno ya te mandé un PM explicándo todo bien, que menuda pelmada es todo esto. Además cuando me pasó no sabía nada de nada y YA LO CREO que casi me tiro por la ventana.
Pero bueno, ya pasó, y ahora por lo menos estamos superinformadas *cough*
*hugs*

Date: 2010-01-06 03:52 pm (UTC)
From: [identity profile] ronnachu.livejournal.com
LO ESTOY ARREGLANDO!!! Como tengo las mismas imágenes con los mismos nombres subidas a una cuenta distinta, lo que hago es coger las entradas en HTML, reemplazar la primera parte de los enlaces (todos a la vez con word), y volver a actualizar. Y tachán! Vuelven a la vida mis picspams =DDD ¡Gracias por los consejos!

Date: 2010-01-06 04:37 pm (UTC)
From: [identity profile] deerane.livejournal.com
¡Bieeeeeeeen! *happy japiiii*

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